Llamaremos geopatía a cualquier aspecto de origen natural que suponga que la estancia prolongada de una persona en un lugar concreto afecte negativamente a su salud.
Geobiológicamente se entiende que existe una geopatía en cualquier punto donde el nivel vibratorio es inferior al nivel vibratorio óptimo de una persona sana. Recordemos que ese nivel óptimo está entre 6.500 y 8.000 Angstroms (Å) y que, por tanto, cualquier punto o zona donde ese nivel sea inferior se tratará de una zona o punto geopático.

Las principales causas de origen natural que pueden convertir un lugar en geopático son la existencia de corrientes de agua subterráneas, las discontinuidades en el terreno (fallas, fisuras, grietas, cavidades,…), las llamadas ‘chimeneas cosmotelúricas’, etc...
Existe también numerosa bibliografía dónde se habla de la influencia que pueden llegar a suponer las redes telúricas llamadas Hartmann y Curry; no obstante, a lo largo de los años hemos podido comprobar que estas redes (que en ningún caso parecen tener origen natural) no suelen ser por sí solas causa suficiente como para considerarlas peligrosas; sólo en casos extremos es necesario intentar localizarlas y tener en cuenta sus principales cruces.