El nombre de esta red geomagnética natural se debe de al doctor Ernst Hartmann (1925-1992), licenciado en Medicina por la Universidad de Heidelberg (Alemania), el cual dedicó gran parte de su vida a estudiar la relación entre la enfermedad y las radiaciones telúricas. En 1961 fundó el Grupo de Estudios de Geobiologia y, junto con su hermano, ingeniero en electrónica, elaboró los fundamentos del que hoy entendemos como Geobiología.

Durante sus años de práctica de la medicina, Hartmann constató que un alto porcentaje de muertes entre sus pacientes estaban directamente relacionadas con geopatías, es decir, con el hecho de haber vivido o haber estado durante un largo periodo de tiempo sobre zonas con intensas radiaciones naturales.

La red Hartmann es una ‘red vibracional’ en forma de cuadrícula orientada norte·sur / este·oeste (magnéticos, no geográficos).

Los muros energéticos de esta cuadrícula están alineados cada 2 metros aproximadamente en sentido norte-sur, y cada 2.50 metros en sentido este-oeste. No se trata de una cuadrícula perfectamente regular, sino que presenta ciertas fluctuaciones, distorsiones locales o leves desviaciones debidas a la presencia de elementos geológicos como fallas, corrientes de agua subterránea, o bien por el influjo de masas metálicas importantes.

Esta red de muros verticales `invisibles` a los cinco sentidos conocidos cubren, aparentemente, toda la superficie terrestre, teniendo cada muro una anchura aproximada de unos 21 cms, y siendo esta medida variable en función de la composición local del subsuelo o de la concurrencia de determinados fenómenos naturales, como por ejemplo los terremotos, que parecen ocasionar importantes alteraciones en el campo magnético terrestre.

Estos muros energéticos llegan y tienen efecto hasta una altura muy considerable (varios kilómetros por encima de la superficie terrestre) y atraviesan cualquier tipo de material, por lo que afectan tanto a las viviendas de una planta baja como a las de las plantas altas de cualquier edificio.