La Geobiologia mide nuestra frecuencia o nivel vibracional, o la de cualquier punto de nuestro entorno, en «Unidades Bovis» (u.B.). Recordemos que todo en este mundo es vibración y que las vibraciones vitales se miden por su longitud de onda, en Angstroms (Å), que equivale a dividir un milímetro en 10.000 partes. Una u.B. (Unidad Bovis) equivale a un Angstrom (Å), si bien se usa este término (u.B.) dentro de esta ciencia para hacer relación directa con la energía propia del ser humano y de las geopatías.

El índice vibratorio medio de una persona sana se sitúa entre las 6.500 y las 7.000 u.B. Cada enfermedad tiene una frecuencia vibratoria propia; así, por ejemplo, el bacilo responsable de la tuberculosis vibra a 5.500 u.B., el cáncer lo hace a 4.000 u.B., etc... Una persona enferma no suele superar las 5.000 u.B. El nivel vibratorio es de entre 2.000 y 3.000 u.B. en casos de enfermedades graves extremas. Una tasa de 1.000 u.B. nos indica que la persona está a punto de morir. Las personas que disfrutan de una muy buena salud pueden llegar a irradiar entre 7.000 y 8.000 u.B.

La creación de la primera escala que se usó para medir vibraciones fue un trabajo conjunto entre André Bovis y André Simoneton, en el año 1.949.

La gráfica de la escala de Bovis ha sido modificada y adaptada con el paso de los años. Todo es prácticamente igual a excepción del hecho que la gráfica de la escala puede ser la lineal original, una escala en círculo o semicírculo, que llegue hasta valores más o menos altos, que se denomine de Bovis o de Angstroms, etc...